¡Volvamos a clase!

yapa2mar

A medida que crecemos miramos con nostalgia y cierto alivio los años escolares, como si no tuviéramos nada más que aprender, o al menos no con la disciplina y las constantes tareas que nos daban las maestras de entonces.

Sin embargo, algunas lecciones aprendidas en la etapa escolar pueden ser importantes para nuestra vida actual, al margen de la edad que tengamos. Incluso tal vez signifiquen una estrategia efectiva para ayudarnos a alcanzar metas que parecen alejarse, como en la fábula del burro y la zanahoria.

Te propongo que tomes un cuaderno y anotes lo que hiciste y lo que no hiciste el año pasado. Después, hacé estas tareas:

1. Empieza un cuaderno nuevo.

¿Recuerdas la emoción de empezar un nuevo cuaderno? El papel blanco, impecable, las hojas a punto de estrenar, un desafío por delante. El cuaderno nuevo tiene cierto poder escondido, quizá, en la posibilidad de alcanzar otras metas. Todo está por escribirse. ¿Qué mejor oportunidad para revisar tus metas aprovechando esta motivación? Empieza el año con la firme convicción de darle un impulso a sus acciones, renueva el compromiso, refresca los objetivos, revisa si sirven todavía o si necesitas reemplazarlos por otros. Hacé listas de cosas pendientes, acepta el desafío de disfrutar de tus logros en estas nuevas 365 oportunidades por vivir. ¿Tenes uno o más objetivos claros en mente?

2. Escribe, escribe, escribe.

Alcanzar una meta requiere atención y compromiso. Una vez que la hayas delineado, la clave está en descubrir cuáles son los pequeños pasos que, progresivamente, te acercarán al éxito. Para que las tareas no se superpongan, lo mejor es anotarlas tal como los hacías en la escuela. El acto de escribir, de registrar tus metas, puede ser más que un simple recordatorio: puede ayudarte a permanecer motivado en los momentos más difíciles. Empieza en forma ordenada: el título y el objetivo, escrito en forma clara y contundente, siguiendo los ítems del punto anterior. Una vez que hayas completado esa tarea piensa (y anota): “Qué haré hoy para acercarme a mi meta”, luego… “qué haré esta semana”, “qué haré este mes”. Luego decide cómo confirmaras si cumpliste o no con tus objetivos y qué cambiaría para aumentar tus chances de éxito.

Nada más efectivo que un objetivo claro

– Medible y observable. Para saber si lo conseguis o no.
– Escrito. Debes registrarlo para no olvidarlo.
– Temporal. Incluir el tiempo para lograrlo o los pasos intermedios.
– Acordado. ¿Involucra a alguien más su meta? ¿A quién/es?
– Realizable. Quizá quieras correr una maratón pero todavía ni siquiera saliste a caminar. Si no es real el logro se complica.
– Específico. No dejar detalle sin pensar.
– Ambiental. Procura que no altere su entorno más de lo que puedas tolerar (o de lo que otros puedan hacerlo).
– Lógico. Eso aumentará tus chances de éxito.

3. Recuerda que los maestros saben más.

Vos no se las sabes todas. Frente a cualquier complicación tienes la posibilidad de buscar ayuda, una alternativa que te acercará a mejores resultados. Escuchar a alguien que haya tenido su misma meta y la haya alcanzado, hablar con una persona de confianza, pedir opiniones y aprender de las experiencias pasadas, aceptar los retos y los posibles cambios de estrategia. Es posible que necesites buscar ayuda profesional o participar de un grupo de autoayuda (si quieres dejar de fumar o bajar de peso, por ejemplo). En estos espacios encontrarás personas con dificultades similares que comparten su experiencia, y sus experiencias dan aliento. Si solo no puede, pedí ayuda y recíbila con humildad.

4. Si te cuesta, busca un plan B.

A veces es una estrategia útil. Cumplir a la perfección todo el plan pautado difícilmente sea real. No te duermas en los laureles (si conseguiste alguno) y prueba con todas las herramientas que necesites. Tenes que estar dispuesto a modificar esa parte del plan que sientes que no funciona. Poné en práctica todos los recursos que te ayuden a seguir en el camino, pero principalmente tenes que estar dispuesto a aprender de los errores, de los desaciertos, de los cambios. Es allí donde reside la mayor sabiduría porque permite formar un conocimiento indispensable para no volver a caer, en el futuro, en la misma barrera.

5. Poné en práctica los conocimientos básicos.

Volviendo al ejemplo de perder peso, lleva un diario de comidas, controla el tamaño de las porciones, hacé ejercicio, respeta la distribución de los alimentos (ingiriere cada 1 y ½ hora como mínimo y 3 como máximo), decí un rotundo sí a los líquidos frescos no calóricos ni endulzados con azúcares, usa edulcorante, modera la sal… ¿Cuántos otros básicos recuerdas? Seguramente muchos. Todos estos están comprobados, son eficaces, suman puntos para su recuperación. Cumplir con estas tareas te convertirán en el primero de tu clase. ¿Cuáles son los básicos que se ajustan a tu objetivo? Tené presente que, a largo plazo, tus logros reflejarán tu esfuerzo.

Este año, vuelve a clase. Anímate a hacer la tarea todos los días. Si te alejas por cualquier razón, vuelve al camino que te conduce hacia tu meta de inmediato (alguna vez habras faltado cuando había prueba, pero no solías hacerlo todo el año… ¿no es cierto?). Pregunta a quienes saben. Escucha otras experiencias. Comprometete con el cambio. Aprovecha todas las oportunidades de este 2014 que está como un cuaderno en blanco: la historia que será escrita depende de vos.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

Nada más efectivo que un objetivo claro

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