¡Salud, sí; tiranía, no!

yapa10ago

Muchas veces me preguntan si no son exagerados los cambios que se nos piden para mejorar nuestra salud. ¿No se habrá instalado -me dicen- una obsesión colectiva, una tiranía de la salud? ¿Valdrá la pena?

Vale la pena la pregunta, y vale la pena trabajar en la respuesta, ya que no ocuparse de la salud puede ser erróneo, pero también puede serlo el obsesionarse con ella.

La vida es lo que ocurre, el estilo de vida es aquello que elegimos hacer. A veces confluyen y se potencian bien, lo cual nos hace vivir mejor aunque no desaparezca por completo la enfermedad. Salud no es evitar todos los problemas, sino tener la menor cantidad posible y, cuando se presentan los problemas, aprender a superarlos.

Cuando la vida y el estilo de vida se desarrollan mal aparece la enfermedad, el dolor. Tomar conciencia de esto nos lleva a muchos a adoptar estilos de vida más saludables. ¿Somos heroicos? No ¿Sacrificados? Mucho menos. En realidad hacemos lo que podemos y no nos sentimos culpables.

Un estilo de vida es sano cuando es flexible, cuando acepta las imperfecciones y la debilidad humana, no cuando se basa en ellas. Buscamos, entonces, el perfeccionamiento, no la perfección.

En la vida es tan necesario enfrentar el dolor como saborear el placer. En una época se creía que el ejercicio sólo era bueno si se practicaba en exceso y producía dolor. Hoy se sabe que la exigencia desmedida produce lesiones y, por lo tanto, más sedentarismo, mientras que el movimiento placentero favorece la regularidad.

La clave reside en saber que los cambios son buenos si se dan en forma paulatina y moderada, ajustándose a los tiempos individuales.

Sin embargo, también es cierto que la vida no es infinita y que algún día hay que decidirse. O, mejor dicho, conviene decidirse. Si uno no se decide, ¿qué pasa?, ¿es una mala persona? No, no es así. No se trata de “portarse bien” o “portarse mal”, sino de hacer elecciones que no perjudiquen la salud. Cada uno protege su vida lo mejor que puede, o le conviene, o le parece. Por eso es fundamental ser comprensivo con las licencias que cada uno se toma.

Luchar por el mejoramiento personal puede resultar atractivo sólo si lo tomamos como una bandera propia -no apremiados por otros- y la llevamos a la práctica con moderación. La moderación es clave: conviene ser moderados… ¡hasta en la moderación!

Prof. Dr. Alberto Cormillot

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