Ni culpas ni reproches: compromiso

yapa26oct

¿Has tenido una recaída en tu plan para adelgazar? ¿Sientes culpa? No dejes que eso nuble tus razones para seguir adelante. Tómalo como un traspié y vuelve a empezar.

En la obesidad hay tramos del camino en que todo parece más duro. Está dentro de lo esperable que sufras una recaída cada tanto, del mismo modo que sucede con cualquier otra enfermedad crónica. Sin embargo, dado que la recaída está relacionada con el acto de comer, se introduce otro componente: la voluntad.

Comer es algo que hacemos voluntariamente, y por ello se lo toma como una especie de pecado cuya consecuencia natural es pagar las culpas. Y es aquí donde está el nudo de la cuestión. La voluntad sirve para seguir el plan, pero ambos –voluntad y plan- a veces pueden fallar.

La solución no es reprocharse y culparse permanentemente. Hay que buscar un punto medio: entender que es esperable tener brotes, atracones y tentaciones, pero que a la vez está en nuestras manos el camino de la recuperación.

Si esperamos que nuestra recuperación de la obesidad sea un camino de perfección, probablemente la exigencia sea tan alta que derive en un aislamiento de la realidad o en un abandono total ante el primer escollo.

Es aquí donde tiene mayor sentido la flexibilidad. Hay que saber que existen las dificultades, prepararse para enfrentarlas, y seguir adelante.

Para salir de la culpa ante una dificultad te sugiero poner manos a la obra y volver al camino, mirando para adelante. De lo contrario, si te aferras a la culpa, tendrás más riesgo de abandonar el tratamiento. El abandono del plan no sobreviene por el atracón mismo, sino por la culpa y el auto-reproche que genera.

¡Qué distinto sería si pudiéramos superar el mal momento y enseguida continuar la lucha! Te propongo tomar las equivocaciones o fallas como parte del juego. No como errores sino como parte de la problemática que hay que afrontar y superar. ¿Es difícil sobrellevar los bajones? Bueno, hagamos el ejercicio de pensar que vienen a reafirmar el compromiso con el proceso de cambio.

Salir de la culpa y entrar en el terreno de la responsabilidad es una forma de crecer. La clave es aceptar la realidad y comprometerse con la transformación. Para salir del círculo vicioso de la culpa hay que tomar las riendas. Dejar de sentirse un niño temeroso ante un padre castigador y autoritario, y empezar a verse como una persona libre, responsable, respetable, con posibilidad de levantarse luego de un traspié, que siente alegría por estar vivo.

  1. EStoy viviendo sola y peor aùn abandonada despuès de mi cirugia de càncer de pulmòn y la diabetes que el stress crònico no me permiten regular…MÀS

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