La postergación, un enemigo invisible

yapa16nov
Identikit del postergador
  • Espera que las situaciones se resuelvan solas.
  • Cree que no está preparado para actuar y tiene miedo al fracaso, aunque difícilmente lo reconozca.
  • Evita la confrontación con los demás.
  • Se justifica con excusas: “no tengo tiempo”, “hace calor”, “estoy cansado”.
  • Vive en función de otro (hijo, esposo/a, madre, padre).

Posterga para
  • Evitar situaciones difíciles o desagradables.
  • No arriesgarse, porque íntimamente se siente cómodo.
  • No cometer errores. Cree que va a actuar cuando se den las condiciones que considera perfectas.
  • Culpar a otros de su infelicidad.
  • Evitar el posible fracaso.

Si te reconoces en este identikit más de lo que le gustaría, no desesperes. Empieza por cosas tan simples como mirar a tu alrededor. Realiza el siguiente experimento: tira esas recetas que recortaste del diario y sabe que nunca va a preparar, cambia la disposición de los muebles, arregla las cosas que últimamente se rompieron –el cuerito de la canilla, la tira de la mochila-, regala la ropa que le queda chica o grande, o simplemente de la que no usas y guardas “por las dudas”…

Revisa los objetos escondidos en los cajones del baño, la cocina, el dormitorio. Seguramente encontrarás al menos tres cosas que ni siquiera recordabas que tenías porque hace meses o años que no necesitas. Quizás descubras que eso forma parte de su pasado.

Casi de modo natural, solemos acumular cosas a las que nos acostumbramos. Algo similar pasa con las acciones que postergamos. Por eso, revisar lo que nos rodea puede ser un excelente ejercicio para mirar desde otra perspectiva –la del presente-, reclasificar y deshacernos de lo que ya perdió sentido.

Un pequeño cambio a tu alrededor puede ser la llave, el gran motor para cambios más grandes. Este tipo de actitudes esconde una renovación poderosa. No eres el mismo de hace cinco años, ni siquiera es el mismo del año pasado… Reconocerlo te permitirá aprovechar la energía positiva del cambio.

Atrévete a cambiar lo que te disgusta. Empieza por pequeñas cosas; si no puedes hacerlo solo, pide ayuda (otros no estarán tan ligados a esos objetos). Y, mientras haces esta “limpieza”, recuerda que puede ser el comienzo de una etapa de renovación… Después de todo, de cada uno depende cuál es el camino a seguir.

Si te reconoces en este identikit más de lo que le gustaría, no desesperes. Empieza por cosas tan simples como mirar a tu alrededor.

Dr. Alberto Cormillot

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