La motivación, energía para actuar

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Se dice que una persona está motivada cuando se dispone al cambio, cuando encuentra la necesidad de hacer un esfuerzo para alcanzar un objetivo. Según la Real Academia Española, el término proviene de “motivo” (del latín, tardío motivus, relativo al movimiento), por lo que significa tener una “causa o razón que mueve para algo”.

Estar motivado es sinónimo de estar movilizado. Es sentir la energía necesaria para ponerse en acción. La motivación es tener:

  •  un objetivo, una meta, un fin que se desea alcanzar y hacia el cual uno se dirige.
  • un impulso que inicia, guía y mantiene una conducta.
  • la fuerza que lleva a tomar decisiones y a actuar.

El motivo o la motivación que incitan al cambio son absolutamente individuales. Cada uno encuentra su propia respuesta a la hora de preguntarse para qué adelgazar, respuesta que también puede ser diferente de acuerdo al momento que se esté atravesando: no será igual la motivación en la fase inicial de un plan de descenso de peso que la que se tiene cuando ya se bajaron varios kilos o cuando se inicia la etapa del mantenimiento.

El proceso de la motivación comienza cuando se recibe un estímulo que puede provenir tanto del exterior como del interior. Es posible bajar de peso a partir de motivaciones externas como comprarse ropa para un casamiento. Sin embargo, si la motivación no se consolida hacia su lado más comprometido, si no se transforma en una motivación interna a largo plazo, el resultado obtenido quizá se sostenga por poco tiempo. Lo más probable es que después del casamiento se vuelva a los hábitos anteriores y se recupere el peso perdido. Si la motivación no está firme el esfuerzo echa por tierra las buenas intenciones. Por eso una conducta comprometida se asocia mejor con la motivación interna.

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