La humildad: ¿un valor despreciado?

yapa20mar

No es humilde quien exagera sus dones ni tampoco quien los niega. Por el contrario, la persona humilde se acepta como es y está dispuesta a seguir aprendiendo y mejorando a partir de su experiencia con otros. No se cree superior a los demás ni considera que los otros “no sirven para nada”.

La humildad favorece el bienestar porque termina con los polos opuestos (por ejemplo, hacer las cosas mejor que nadie o ser el peor de todos) y permite reconocer que siempre es posible lograr algo. La humildad también funda otras virtudes: genera necesidad y compromiso de superarse día a día, de compartir, ayudar, crecer.

Sin embargo, suele confundirse a las personas humildes con las desposeídas o despojadas de cosas materiales. Este error imposibilita ver que los humildes se brindan sin esperar cosas a cambio y reconocen la importancia de la obediencia (no la servilidad) del alumno a sus maestros. Cuando el que conduce es humilde no humilla.

El humilde pregunta, escucha, es curioso, no “se la cree”, coopera con otros, compite sin poner “palos en la rueda”. Dice “por favor” y “gracias”. Se ríe de sí mismo más que de los demás. No le molesta tener a su alrededor gente con cualidades porque es capaz de nutrirse de ellos.

El humilde es capaz de:

* pedir ayuda. Porque cree en algo superior -Dios, el grupo, los profesionales, su entorno o en quien desee- que lo fortalece espiritualmente y lo ayuda a reconocer que NO es perfecto ni un gran experto, pero que puede mejorar y aprender de quienes lo rodean.
* aceptar sus limitaciones. Esto le permite transformar sus errores en nuevas oportunidades para seguir creciendo.

La humildad, esta virtud tantas veces descuidada y despreciada, se hace indispensable para el cambio interno que necesita cada persona, y para lograr avances sociales en una sociedad tan vanidosa como la nuestra.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

Una persona humilde se reconoce a sí misma y a los demás como únicos pero comunes. Puede sentir legítimo orgullo por sus logros, pero está lejos de ser vanidoso.

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