Estrategias prácticas para mantener un peso saludable

yapa03oct

* Sepa que usted tiene realmente más control de lo que cree tener. Usted puede apagar la televisión y el videojuego. Usted puede bajarse del colectivo una parada antes y caminar unas cuadras, sobre todo cuando va con sus niños. Usted puede servir más verduras a la hora de la cena familiar. Eche mano a su convicción y decisión: eso hará que usted no deje brechas por donde puedan colarse las quejas o negativas, y que sus hijos perciban la importancia de la cuestión.

* Piense en los beneficios inmediatos. Si reducir el riesgo futuro de enfermedades del corazón no le parece una idea demasiado fuerte, piense en los beneficios que puede tener ya mismo. No se sentirá tan pesado si come sólo una porción pequeña de postre, o tal vez surja una conversación enriquecedora con su hijo adolescente si salen juntos a caminar. Puede divertirse un buen rato con su hija pequeña si preparan una ensalada de frutas de muchos colores, y podrán disfrutarla cuando la coman. O puede tener un momento placentero si pone música y baila con su pareja en el living de casa.

* De a poco, haga cambios pequeños y sencillos. Si propone que toda la familia salga junta a correr todos los días, probablemente reciba caras largas y no obtenga quorum. En cambio, sí podrían caminar juntos dos veces por semana, en un horario convenido previamente. O comer una tarta de frutillas en vez de una torta de chocolate.

* Pruebe diversas estrategias. Nadie notará si su lasagna tiene mozzarella semi descremada o común, y ese pequeño cambio reduce notoriamente las grasas y las calorías del plato. Combine estrategias “invisibles”, como ésta, con otras que impliquen el compromiso activo de todos los miembros de la familia. Incluya a los niños cuando vaya a comprar y cuando prepare estas comidas saludables. Converse acerca del tema. Muéstrele a su hijo cuán pequeña puede ser la gota de aceite con la que lubrica una asadera; enséñele a colocar un mínimo de azúcar a la leche o a tomarla sin azúcar. Hágalo naturalmente, sin que “suene a sermón”. Acostumbre a sus hijos a ir caminando juntos a la escuela, a salir aunque llueva (¡usar botas y paraguas puede ser todo un programa!) y a usar las bicicletas y los patines a menudo (manténgalas siempre a punto, para que no haya excusas) .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *