El sano hábito de ser feliz

yapa13mar

¿La felicidad es un objetivo? A veces nos decimos “encontraré la felicidad”, y nos embarcamos en un cuento de hadas; creemos que cuando aparezca aquello que tanto deseamos viviremos felices para siempre… o casi.

Sin embargo, la felicidad es una actitud, un hábito. Es un modo de ser, de ver las cosas, de reaccionar ante las experiencias de la vida.

Cuando utilizamos excusas para posponer nuestra felicidad quizás actuamos como quejosos (insatisfechos con el mundo en general), culpógenos (disconformes con alguien o algo en particular) o perfeccionistas (“no puedo ser feliz porque no cumplo con la dieta al pie de la letra”). La actitud que tomamos interfiere con nuestra calidad de vida y con nuestra capacidad de construir el bienestar que merecemos. Así encontraremos siempre razones para perdernos los placeres sencillos de la vida -como el levantarse cada mañana, estar vivo y con ganas de enfrentar los desafíos cotidianos-.

Es importante hacer un cambio de perspectiva. Mientras antes la psicología, la neurobiología y las ciencias sociales buscaban conocer el origen de los conflictos para resolverlos, ahora se centran en la psicología positiva, que sostiene que todas las personas tienen aptitudes para la felicidad, pero es preciso cambiar ciertos esquemas de pensamiento para alcanzarla.

Para la psicología positiva existen tres aspectos en la vida feliz:

1. La vida agradable: bienestar que invade al disfrutar de lo bello y placentero.
2. La buena vida: felicidad que nace de cada uno cuando disfruta haciendo algo en lo que es bueno o talentoso.
3. La vida con sentido: estado superior de la felicidad, por ser el más durable. Consiste en encontrar aquello en lo que verdaderamente uno cree y poner todas las fuerzas y la voluntad personal a su servicio.

Para gozar de estos aspectos de la felicidad, una de las claves está en “reprogramar” el pensamiento. Entrenarse mentalmente para ver el lado positivo de las cosas y buscar el placer hasta en lo más cotidiano puede ser un excelente comienzo para descubrir la felicidad simplemente en aquello que uno es, no en lo que uno tiene, en lo que vendrá o en lo que puede ser…

Vivir el presente también es indispensable. Quienes se atreven a firmar la paz con el pasado y bajar la ansiedad ante lo que está por venir son los que mejor disfrutan de lo que viven a cada instante.

Y, como se trata de un hábito, la otra herramienta poderosa es la repetición, la perseverancia, la puesta en práctica permanente de pensamientos positivos, la actitud de mirar el medio vaso lleno (seguro que al principio le costará un poco, pero insista), el mensaje continuo a nuestra mente de parar con el lamento. Para lograrlo, la base sigue siendo aceptar que nos merecemos una vida buena y animarse a hacer de la felicidad, un hábito.

Seré feliz cuando…

Cuántas veces escuchó decir -o ha dicho-: no puedo ser feliz porque… mi marido ronca… los vecinos son ruidosos… mis hijos sacan malas notas… mi mujer gasta mucho… mi marido no me lleva a pasear… mis hijos no me escuchan… mi jefe es insoportable…”.

Cuántas otras veces: “Seré feliz cuando… los chicos terminen el colegio… trabajen… se casen… termine el curso, la facultad, la carrera… tenga un hijo… una moto… un perro… un caballo… un DVD nuevo… tenga otro chico… nietos… ningún chico alrededor… gane el bingo… la lotería… mi marido… mi  mujer… mi hijo… mi padre… me recupere… me case… me separe… me vuelva a casar… tenga 40… 50… 60… me retire… me opere la nariz… baje de peso… se me vaya la celulitis…”.

Cuántas veces más ha pensado “no puedo disfrutar de la vida porque… no tengo de qué estar contento… no confío en nadie… mi busto es muy chico/grande… me olvido de los nombres/las caras… no sé computación o inglés… “.

Sin dudas, esta larga lista de postergaciones hace al estado de ánimo de cada uno de nosotros. Y si se identifica con algunos de estos ejemplos… ¿pensaste cuándo se decidirá a ser feliz?

Prof. Dr. Alberto Cormillot

La felicidad es una actitud, un modo de ser, de ver las cosas, de reaccionar ante las experiencias de la vida.

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