El misterioso caso del vecino y la copa de vino

yapa17oct

¿Le echamos la culpa al último mes? ¿Por qué no a los últimos 15 años?

Hace algunos años tuve un vecino un poco reservado, con el que sólo cruzábamos un saludo ocasional, el típico “¿Qué tal? Lindo día, ¿no?”. Un día me tomé el atrevimiento de agregar dos palabras “¿Todo bien?”, dije como quien no quiere la cosa. Mi vecino, que estaba esperando la oportunidad, aprovechó para hacer una de las clásicas consultas callejeras a las que estoy acostumbrado:

-No, doctor, todo mal… – dijo, e hizo una pausa mientras yo trataba de recordar si había dejado estacionado el auto frente a su garage.

-Me hicieron un trabajo – me dijo, en tono jocoso.

-¿Plomeros? – contesté desconcertado.

-No, un trabajo…una maldición. Es la única explicación. Estoy cada vez más gordo.

-Pero no…Engordar es algo que le pasa a muchas personas. En especial después d elos 30…

-No me venga con la edad doctor. Me vivo cuidando y le juro que como lo mismo que a los 20 años. Y soy casi todos los días al gimnasio. ¿Me quiere decir cómo es que peso 12 kilos más?

– ¿Comés lo mismo que a los 20? ¿Seguro?

-Si, doc. Se lo juro.

Como se me hacía tarde para ver a mis pacientes y me dí cuenta que la cosa iba para rato, le pedí que anotara exactamente lo que comiera esa semana y también que hiciera una lista con lo que comía hace unos 10 o 15 años.

Mi vecino se fue conforme y yo respiré aliviado. Mi esperanza era que entrara en razón y empezara a registrar todo lo que estaba comiendo sin darse cuenta.

Para mi sorpresa una semana después, mi vecino volvió a la carga con 2 hojas de papel. En una estaba lo que -según él- comía y tomaba a los 20 años. En la otra, su menú actual. Lo revisé y eran casi idénticas. Dudé un momento. –Claro como el agua_ dije finalmente-. Es el vino. Y el chocolate. Es lo único que no comías frecuentemente a los 20.

-No puede ser. Solo tomo una copita. Y por un poco de chocolate que como después de la cena no voy a aumentar 12 kilos. Imposible.

– No, no es una copita y un chocolate. Son 5475 copitas de vino y 5475 chocolates en 15 años.

Mi vecino quedó con la boca abierta.

Aunque la situación es ficticia (nadie recuerda que comió la semana pasada y menos aún ¡hace 15 años!) de alguna manera está basada en hechos reales.

Nadie engorda de un día para el otro sino por las costumbres que vamos construyendo a lo largo de la vida. ¿De dónde viene la pancita que aparece a partir de los 30 y que ya no quiere abandonarnos? Entre otras cosas, de estos pequeños e imperceptibles cambios, gustitos que nos vamos dando con la edad.

Por el Dr. Adrián Cormillot

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