Conquistar lo imposible…. un desafío 100% razonable

yapa17abril

Es cierto. Las cosas literalmente “imposibles”, existen. Son aquellas que no tienen forma de llevarse a cabo por ningún medio, con ninguna estrategias y de ninguna manera. Es decir: nunca fue posible ni lo será, salvo que cambie alguna condición del entorno que permita convertirlo en posible. Algunos ejemplos serían leer todos los libros que se publican en el mundo, correr más rápido que la velocidad de la luz, o teletransportarse.

Sin embargo en términos de éxtito o logro personal, algunos sostienen que alcanzar sus sueños es una tarea imposible; y éso no es cierto.

En primer lugar, quienes piensas así deberían averigüar si otra persona de carne y hueso logró aquello que les parece “imposible” para sí mismos. Si encuentran algún caso es porque dicha meta, logro o sueño es posible para la mayoría de las personas que se lo propongan. Incluso si tiene un sueño que nadie antes pudo conquistar, eso tampoco significa que sea imposible para usted. De lo contrario, nadie hubiera inventado nada de todo lo que existe en la actualidad. Luego conviene revisar que cosas considera “imposibles”. Al hacerlo es probable que descubra que algunas carecen de sentido común. Descartando los ejemplos del comienzo (que no dependen de usted por más esfuerzo que haga; es decir: por más que su sueño sea volar como los pájaros esta claro que no podrá hacerlo porque no tiene alas), lo importante es pensar que sentido guarda para usted ese sueño literalmente imposible:

  • ¿No es lo mismo volar en avión?
  • ¿Hacer paracaidismo?
  • ¿Probar con ala delta?
  • Y si no lo es…¿en qué proporción esto cambia su vida para peor?
  • ¿En qué medida podría mejorar su experiencia vital si existiera la fantasiosa posibilidad de cumplir su sueño?
  • ¿Será que ese sueño “imposible” no tiene sentido?

Ahora, habiendo sacado del paso las cosas literalmente imposibles y las sin sentido, nos quedan aquellas que “creemos” imposibles aunque tengamos información de personas que las han logrado.

Estas cosas que tienen sentido y que podrían mejorar su calidad de vida son las que merecen ser convertidas en posibles.

Una vez esto, es bastante probable que desmitificando su “imposibilidad” se le ocurran estrategias, pasos o ideas para concretarlas.

Veamos otro ejemplo: empieza un negocio familiar y quiere ganar 1 millón de pesos el primer mes. Tener ese objetivo es claramente imposible para la mayoría de las personas. Si mantiene eso en su mente, se sentirá frustrado con el primer balance. Sin embargo, podría tenerlo como un objetivo a largo plazo, ya que no es algo “imposible”, y al modificar esta mirada, el sueño antes inalcanzable empieza a tener sentido.

En consecuencia, se enfoca en tener un producto original y competitivo, en aumentar su cartera de clientes, arma una web atractiva y se abre al comercio del interior, consigue contactos en otras partes del mundo y exporta su producto, participa de cursos o seminarios y se convierte en un experto en el tema.

Como ve, planteando de un modo más concreto, el “sueño del millón” puede ser un objetivo razonable siempre que esté dispuesto a dar todos los pasos intermedios que sean necesarios basados en la lógica, la adquisición de conocimientos, su imaginación y su perseverancia.

Al hacerlo, las cosas imposibles (como besarse el codo, por ejemplo) seguirán existiendo…pero por lo general nada tiene que lo general nada tiene que ver con todo aquello que puede lograr para mejorar su bienestar.

Thomas Alba Edison dijo alguna vez: “El genio es 1% inspiración y 99% transpiración.

Al estar dispuesto a convertir en posibles las metas que guardan coherencia y sentido común, aumenta la probabilidad de que encuentre, busque, aprenda, imagine o averigüe recursos, estrategias, cosas que hicieron otros para lograrlo. Aplique esta técnica en cualquier área de su vida y esté dispuesto a trabajar lenta pero progresivamente y con perseverancia.

Desafiar acciones los límites que a veces solo se encuentran en su mente puede conducirlo al éxito. Hasta la próxima.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

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