Cómo repuntar cuando todo sale mal

yapa13abr

Los aprendizajes, las personas queridas, tu trabajo, tu mascota, tu salud, tu capacidad de esfuerzo, tus bienes materiales… ¿todo te fue dado o es la consecuencia de una conquista personal? Si te cuesta mirar el medio vaso lleno o no encuentras razones para sentirte agradecido, estas líneas son para vos.

“Siempre que llovió, paró”, “No hay mal que dure cien años (ni cristiano que lo aguante)”, “No hay mal que por bien no venga”… ¿Cuántos refranes de este tipo conoce? Aunque los repetimos automáticamente, cuando todo parece cuesta abajo no solemos detenernos a pensar cuánta verdad encierran.

En los momentos en que todo parece salir mal se nos pide cierto esfuerzo para tener presentes las bendiciones que nos pasan desapercibidas. El cuerpo y la mente están en tensión, la atención se focaliza en aquello que no funciona y todo lo demás sigue su curso… Justamente, es la oportunidad para usar nuestros recursos para salir a flote.

La capacidad que cada uno desarrolle para manejar las tormentas es la que medirá cuán felices somos. Porque la felicidad no es la ausencia de problemas sino la habilidad para manejarlos. En esta sintonía es que quiero compartir seis cosas para recordar cuando todo sale mal. Aplicarlas en el momento apropiado te permitirá un oasis en el conflicto, te ayudará a agarrarse del salvavidas a tiempo, te permitirá renovar las fuerzas para encontrar salidas originales y exitosas.

Las 6 cosas para recordar

1. El dolor es parte de crecer.

A veces la vida cierra algunas puertas porque es el momento de salir de alguna situación de la que no nos moveríamos a menos que las circunstancias nos obligaran. Cuando atraviesas por una etapa difícil recuerda que ningún dolor viene sin un propósito: cada experiencia enseña algo. Tener que esforzarse un poco más, atravesar una crisis, luchar por algo que considera que vale la pena o simplemente sufrir una pérdida, representa una experiencia vital. En cualquier caso, siempre habrá dos tipos de dolor: el que sólo duele y el que nos cambia. No te resistas cuando el dolor se presenta. Es parte de la vida. Acéptalo de a poco. Descubre cuál es el sentido. Preguntarte “por qué” es una pérdida de tiempo: nos pasan cosas simplemente porque estamos vivos.

2. Todo en la vida es temporario.

Los malos momentos no durarán para siempre porque nada es eterno. Si ahora las cosas están bien, disfruta, porque más adelante vendrán momentos no tan buenos. Y si las cosas están mal, no te preocupes porque tampoco durarán eternamente. En vez de lamentarte, ocúpate y tené presente que ya pasará.

3. La preocupación y la queja no cambian nada.

¿Saben quiénes logran menos cosas? Los que viven quejándose por todo. La verdadera felicidad comienza cuando dejamos de refunfuñar por los problemas que tenemos y comenzamos a ser agradecidos por todos aquellos otros problemas que no tenemos. Si algo no te gusta, siempre será más efectivo animarse a cambiar, insistir en aquello que crees, construir el futuro que deseas a partir de un presente de búsqueda y acción que estancarse en la preocupación y el lamento. Revisa los pensamientos que tienes a diario. ¿Te ayudan a crecer o te paralizan? Gastar el presente quejándote del pasado no hará que tu futuro sea mejor.

4. Las cicatrices son marcas de fuerza.

Una cicatriz es la señal de un dolor que pasó, una herida que cerró. Es la huella de la conquista del dolor, de una lección que lo dejó más fuerte y sabio para seguir adelante. Tal como sucede en las marcas de la piel, no puede hacer que una cicatriz emocional desaparezca, pero sí puede cambiar la manera en que la ve. En lugar de tenerlas presentes como señales de dolor, convertilas en señales de fuerza. ¿Cuáles son las cicatrices que te fue dejando vivir? ¿Qué aprendiste de cada una de ellas?

5. La negatividad de los demás no es tu problema.

Por sobre todo, se positivo cuando lo negativo te rodea. No dejes que el resentimiento de otra persona cambie quien sos. Deja de tomar todas las cosas como algo personal, aunque a veces así lo parezcan. Toma distancia y piensa. Pocas veces las personas hacen cosas por vos… en realidad cada uno de nosotros hacemos las cosas por nosotros mismos. Evita cambiar sólo para impresionar a alguien que dice que no vales lo suficiente. Las personas hablarán de todos modos, sin importar lo que hagas o cuán bien lo haces. Poner el foco en uno mismo en vez de en los demás ayuda a concentrar la energía, indispensable durante los conflictos. tu oportunidad de vivir es ésta: hace con ella lo que te hace sentir pleno y permanecer con quienes te acompañan en ese camino.

6. El mejor camino siempre queda hacia adelante.

No tengas miedo de levantarte, de intentar de nuevo, de amar de nuevo, de vivir de nuevo, de cambiar de nuevo. A veces, las mejores lecciones de la vida se aprenden en los peores momentos y de los mayores errores. Habrá momentos en que sentiras que todo lo que podia salir mal está saliendo mal. Cuando sientas que quieres abandonar, recuerda que a veces las cosas tienen que salir muy mal antes de que salgan bien. Relájesate ante aquello que no puedes cambiar. Cambia aquello que sí puedes. Vive con simpleza. Ama generosamente. Habla con la verdad. Trabaja con dedicación y sigue adelante. Continúa creciendo.

Lista de cosas para hacer cada mañana:

1. Piensa en positivo.
2. Come saludablemente.
3. Hace ejercicio.
4. Preocúpate menos.
5. Trabaja.
6. Reíte mucho.
7. Dormi bien.

Prof. Dr. Alberto Cormillot

Si Te cuesta ver el medio vaso lleno o no encuentraS razones para sentirte agradecido, es el momento de usar sus recursos para encontrar soluciones originales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *