Cinco señales para buscar otra salida

yapa11may

Sepa si estas malgastando tu tiempo y energía en un modo de pensar que te mantiene atrapado. Claves para salir.

Puede ser algo que hiciste o te hicieron, o una creencia sin justificación ni lógica (pero que de todos modos guía tus actitudes), o un pensamiento invasivo… Eso te mantiene atrapado y te impide aventurarte en otras formas de encarar la vida que pueden ser más provechosas. Entonces, es hora de dar vuelta la página y comenzar a construir pensamientos que te ayuden a evitar errores, aprender de la experiencia, disfrutar del presente y proyectarte hacia un futuro prometedor.

Las señales, una a una

1. “No soy capaz de lograrlo”.

¿Inviertes mucho tiempo en este pensamiento? Sabe que no existe el momento ideal para encarar lo que uno desea, ni tampoco la persona, el grupo o el lugar ideal para lograr aquello que te propongas. Lo ideal es sólo ideal. En el camino real habrá tropiezos, idas y vueltas, errores y aciertos. Nunca estarás 100% listo porque nunca te sentirás 100% completo. Y este no es el mayor problema. El problema es no aceptar la incertidumbre que esa realidad provoca.

Pregúntate, por ejemplo, qué pasaría si hoy se decides a creer que sos capaz, inteligente, merecedor, fuerte… o convencerte de que lo lograrás con perseverancia. Qué pasaría si eliges creer que, por fin, llegó el momento de ponerte en acción y delinear los pasos para alcanzar tu meta; si te decides a darte el permiso de sentir que puedes lograrlo, que sos capaz de construir lo que tanto deseas.

Si no te animas, seguirás como hasta ahora, y eso ya lo conocemos. Si te animas, te estarás permitiendo combatir una creencia que no sólo te limita sino que seguramente carezca de fundamentos. Y si los tuviera, si realmente no estuvieras preparado, puedes aprender aquello que te falte, hacerte de las herramientas que necesitas y pedir ayuda si hiciera falta.

2. «Si hago eso se enojarán conmigo».

Vivir pendiente de la mirada del otro (padre, pareja, amigo, hijo, jefe, vecino, la sociedad, la religión, el “qué dirán”…) es algo que suele pasar. El problema es la intensidad o la frecuencia con que esto interfiere en tus decisiones. Si te mantienes haciendo cosas que les agraden a los demás, viviendo según las expectativas del otro, estás dejando en ellos el control de tu vida. Es posible que sientas un malestar que te acompaña como una sombra y ni siquiera hayas registrado que la razón se esconde en vivir como quieren los demás.

Empieza por revisar cuántas cosas haces por vos y como a vos te gustan, cuánto tiempo invertís en vos, cuántas veces actúas según las reglas de los demás sólo para evitar críticas o discusiones, y cuántas otras te animas a hacer lo que sentís, incluso si para ello necesitas “patear el tablero”.

Ir dando pequeños pasos. Tendrás que decir “no” algunas veces, y habrá resistencia del otro lado. No es cuestión de pelear sino de ser asertivo poniendo límites con firmeza. Pueden llegar a decirte que pareces un desconocido. No te desanimes Sacudir la comodidad de hacer lo que otros quieren tiene un precio que merece ser pagado.

3. «Esto no me gusta y aquello tampoco».

¿Vivís quejándote todo el tiempo? Situaciones, personas, recuerdos, proyectos, hechos, eventos… todo te viene mal. Te lo dicen, y también te quejas de eso. Te quejas eternamente, sin cambiar nada de aquello que tanto te afecta. Nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento, dice una frase popular. Si los demás son fuente de malestar, si las cosas están mal hechas, si todos se equivocan y vos lo harías distinto y mejor… ¿qué esperas?

Ahora quizá estés pensando “¡si tuviera que dedicarme a hacer todo lo que los demás hacen mal no me alcanzarían las horas del día!”. Precisamente ahí está el punto. No tienes que hacer todo lo que no hacen los demás, ni tenes que aceptar todo sin reflexionar, ni esperar que los otros obren de acuerdo a tus expectativas.

Como siempre, el primer paso debes darlo vos: se trata de mejorar tu vida, no la de ellos. No es la situación, ni la persona, ni la historia ni el pasado lo que despierta tu queja sino cómo eliges ver todo esto y actuar en consecuencia. Si decides adueñarte de tu problema tomarás decisiones para enfrentarlo, harás pruebas, sugerirás cambios, invitarás al diálogo, darás ideas, ofrecerás colaboración o simplemente te alejarás de quienes te hacen sentir mal. Si no, persistirás con el ceño fruncido y el malhumor permanentes y vivirás sin cambiar nada.

4. “Es así porque yo lo digo, y punto”.

Otra frase popular que invita a la reflexión dice “¿Qué prefieres, ser feliz o tener razón?”. Si eliges lo segundo no sólo te importa tener razón, sino que te den siempre la razón, porque con tenerla tampoco te alcanza. Muchos sostienen este pensamiento incluso cuando representa un riesgo para una relación o causa estrés o dolor tanto en la vida personal como social o laboral.

Cuando sientas la incontenible necesidad de iniciar una discusión date un segundo y piensa: “¿qué ganaré con esto?, ¿es más importante que mi relación?, ¿exijo tener la razón?, ¿qué diferencia habrá si lo dejo pasar?, ¿es realmente mi ego tan grande?”. Las respuestas te mostrarán el camino. Todos somos seres en construcción. Es probable que, a veces, realmente tengas razón. Pero si te reconoces como “Zapata, si no la la gana o la empata”, algo está fallando. Quien se equivoca también crece; cometer errores es señal de aprender y aceptarlo es parte de este proceso.

5. “Todo tiempo pasado fue mejor”.

Si esta premisa guía tu vida, algo anda mal. Aunque estés atravesando una etapa de crisis, quizá sea mejor pensar “siempre que llovió, paró” o “no hay mal que dure cien años”. Cada uno de nosotros elige, sin darse cuenta, hacia dónde dirigir sus pensamientos. Los que viven en un calendario que ya caducó tienen que pellizcarse. ¿Pellizcarse? ¡Sí! ¡Bien fuerte! Para despertar y ver que el único momento en que se puede hacer algo es ahora. El pasado tan añorado también fue un presente que ignoraron.

Si quieres seguir repitiendo la historia como en el cuento de la buena pipa sólo debes seguir como estás: suspirando por un buen recuerdo mientras pierdes el presente como agua entre los dedos. Gastar tu presente con un pasado que no tiene futuro también es una decisión.

“Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de las personas existe, eso es todo.” Oscar Wilde

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *