Buenas ideas para volver a tu peso después de las vacaciones

yapa9mar

Si en estos meses descuidaste tu dieta, aprovecha la energía de un buen descanso para corregir errores y planificar cambios. Recuerda que tu salud no es un trabajo, sino la mejor inversión. Recomendaciones sencillas para encarar el año con todo.

Si durante los últimos meses bajaste los brazos y dejaste que tu dieta también se relajara, no caigas en la culpa y, en cambio, recurre a la acción. Lo pasado quedó atrás; ahora es momento de mirar hacia adelante.

Seguramente las vacaciones te ayudaron a “recargar pilas”. Aprovecha, entonces, esa nueva potencia para instalar con fuerza hábitos más saludables. Aquí van algunas sugerencias útiles:

Acepta que las vacaciones terminaron.

Los kilos no llegan por arte de magia. El deseo de privilegiar el descanso y alejarnos de todas las obligaciones, tal vez hayan hecho que descuidemos la actividad física y nos refugiemos en opciones rápidas y sabrosas pero cargadas de grasa o azúcar. Todos tenemos derecho a un “recreo”, pero aceptemos cuando suena la campana.

Amígate con la balanza.

No pienses en la balanza como un enemigo sino como el mapa que le indica dónde está hoy y a dónde quiere llegar. Elige un día para pesarte y descarta las excusas. Si tienes unos kilos de más, no te desesperes: pone como objetivo bajarlos y contrólate periódicamente.

Pide ayuda profesional.

Si te resulta muy difícil bajar de peso, un nutricionista podría ayudarte a cuidarte sin privarse innecesariamente. Deja de lado la vergüenza por la pancita o el temor a que te “reten”. No sos es el único que se relajó durante las vacaciones, y los profesionales lo saben. Recuerda que tu trabajo es ayudarlo a alcanzar un peso saludable.

Hace un compromiso para todo el año.

Esta es una buena época para pensar en cambios. Renuévate con objetivos que estén a tu alcance. Algunos ejemplos: practicar un deporte, inscribirte en un gimnasio, cocinar más liviano, hacer viandas saludables para llevar al trabajo, programar  las comidas para la semana, incorporar más frutas y hortalizas, o simplemente reducir la cantidad de grasa y azúcar de su alimentación habitual. Asigna fechas a los cambios y anótelos en su agenda.

Inicia un programa de actividad física.

Muchas personas consideran a la actividad física como un trabajo pesado. Elige actividades divertidas como un deporte que disfrute, o salí a correr con tu familia o amigos. Mientras más placentera sea la actividad, más posibilidades tendras de sostenerla a lo largo de todo el año.

Controla el estrés.

Volver de las vacaciones no significa necesariamente cargarse de preocupaciones. El estrés puede liberar sustancias que contribuyen a la acumulación de grasa en la zona abdominal, lo que no sólo afecta a su peso sino que aumenta el riesgo de sufrir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares (ACV). Recuerda que para relajarse no es necesario estar a orillas del mar.

Aleja las tentaciones.

Es posible que tus amigos o familiares estén todavía con “la cabeza en las vacaciones”. Aprende a decir que no cuando las tentaciones pongan en riesgo tu dieta.

Volver a cuidare no tiene que ser un trabajo.
Este año invierte en tu salud y obtiene los beneficios.

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